Durante toda la Edad Media europea, la mayoría de las representaciones musicales tenían un carácter sacro, cumpliendo su función en los diversos ritos religiosos. Aun así, existían los trovadores y recitadores de poemas, cantares y elegías que no incluían en sus letras temas religiosos. Pero sin duda, fue a partir del Renacimiento, como en otros terrenos culturales, cuando la evolución de la música, sobre todo desde el aspecto técnico, cobró gran importancia.

Además de los cambios técnicos, se produjo también un avance en el terreno de la armonía, composición musical y el aumento de la complejidad de los géneros heredados de la Edad Media. Los géneros litúrgicos como el Aleluya, Ave verum copus o agios, clásicos en la Edad Media, se conservaron en el Renacimiento con algunas revisiones. El cambio principal, sobre todo por la aparición del madrigal, provocó que algunos compositores pasaran de la composición sacra a una secular.
Otro aspecto importante a tener en cuenta durante el Renacimiento es una difusión de las composiciones musicales a través de partituras. Aunque no se conservan muchas partituras de la Edad Media, sí del Renacimiento debido al aumento notable de las mismas, sobre todo a partir de la aparición de la imprenta.
Ya en el Renacimiento Pleno (1467-1534), la música sagrada polifónica se vuelve más compleja aunque durante el siglo posterior vuelva a simplificarse. Finalmente, en la época barroca, a partir del 1600, el interés por la música instrumental provoca un gran avance dentro de la composición musical, al tiempo que evoluciona el uso y la complejidad de los instrumentos musicales. Es también en el barroco cuando aparecen las primeras grandes figuras de la música como Pachelbel (1653 – 1706), Vivaldi (1678 – 1741) y, por supuesto, el gran Johann Sebastian Bach (1685 – 1750), con el que finaliza el periodo barroco para dar paso al clásico.
El patrocinio de los músicos por parte de la iglesia daba a las composiciones musicales un carácter sacro. Sin embargo, como ocurrió en otros campos del saber y del arte, comenzaron a aparecer otros grandes patrocinadores (como jefes de estado) interesados en patrocinar el arte, esta vez, sin la pretensión de hacer apología religiosa. Durante el Renacimiento, tal vez la familia Medici fue la que más influyó en la creatividad artística, intelectual y política a través del mecenazgo de artistas y pensadores. Este patrocinio, que continuó en siglos posteriores, colocó la música laica, con el tiempo, a la altura de la música sacra. Además, los acontecimientos sociales que se produjeron durante los siglos XV, XVI y XVII (como la aparición de las herejías protestantes y la recuperación de los clásicos griegos por parte de los humanistas) tuvieron su influencia en la composición musical y el canto.
Aunque el nacionalismo como ideología no se configura hasta el siglo XIX, en la época clásica (siglo XVIII) la composición musical se utiliza para crear los himnos nacionales que buscan simbolizar el amor a la patria, a unos valores concretos y a una historia. También durante el Barroco y gracias a la financiación pública y privada, aparecen las grandes óperas, las cuales tendrán una repercusión aún mayor durante el siglo XVIII. Uno de los grandes promotores es Wolfgang Amadeus Mozart que, con obras como La Flauta Mágica, inicia lo que podíamos llamar la “industria de la música” y aparecen las grandes estrellas Farinelli. En cuanto a los géneros musicales, la música clásica en general es variada y flexible componiendo en base a temáticas profanas y religiosas.
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