Existen muchas formas de clasificar la música, ya que se trata de un arte milenaria y de historia vasta y compleja. Sin embargo, a simple vista es posible discernir entre:
- Música popular. Este término se refiere usualmente a las manifestaciones musicales provenientes del pueblo llano, es decir, del folklore (https://youtu.be/ib0s0zOcOQM), la tradición y en ocasiones, la protesta. Se caracteriza por transmitirse de generación en generación y no siempre tener un autor determinado. Suelen tener profundos vínculos con la historia local y a menudo va acompañada de baile o danza.
- Música académica. Diametralmente opuesta de la música popular, la música académica o “clásica” es la que proviene de una tradición cultural más elitista, europea y clasicista, ya sea que provenga de los grandes compositores medievales, o bien de los estudiosos y compositores vanguardistas de la música. No siempre tiene un gran público, pero sí una importante valoración dentro de la cultura.
- comercial. Se llama así a la música consumida por el gran público de manera recreativa, y que impulsa mayormente la industria discográfica o musical del mundo entero. Abarca diversos géneros y por lo general es tenida en poca estima por la academia, aunque dichos criterios de elitismo musical siempre son cuestionables.
- Música ceremonial. En este caso, hablamos de la música que se utiliza para marcar celebraciones, rituales u ocasiones especiales, sin importar su autoría ni otros detalles, cómo es el caso de la marcha nupcial, la marcha fúnebre, la marcha presidencial de un país, etc.
- Música publicitaria. Aquella que acompaña a la publicidad o que sirve de cortina a programas televisivos o shows radiales. Suele ser anónima y formar parte del patrimonio de una empresa o de los productores del show. No suele ser considerada música artística en absoluto.
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